🎄 Decorar para Navidad: tronco, tarta y bandeja de sobremesa
Placas de chocolate, figuras de azúcar, remates de tronco y complementos para sacar la Navidad del obrador sin montar un taller nuevo en diciembre.
La Navidad no es una receta nueva: es la misma tarta y el mismo tronco con otra cara. Lo que cambia el escaparate en diciembre no es el bizcocho, es lo que se le pone encima, y eso se compra hecho porque en diciembre no hay manos para modelar cien Papá Noel.
Conviene pedirlo en octubre. No por adelantarse: es que las referencias de campaña se agotan y no se reponen —el catálogo del año que viene trae otras—, y lo que falte el 20 de diciembre ya no llega.
El chocolate, que es lo que remata el tronco
Las placas y las siluetas de chocolate son la pieza que más rinde por euro: se colocan al final, sin herramienta, y convierten un tronco corriente en uno de Navidad. Las hay de negro y de blanco, y sobre buttercream oscuro se ve mucho mejor la blanca.
Los finales de tronco son el remate de los dos extremos y son lo que distingue un tronco montado de uno comprado. Se ponen cuando la crema ha cuajado; sobre crema recién puesta se hunden y luego no se recolocan sin dejar marca.
Ojo con el frío: el chocolate que va del expositor a la cámara y vuelve florece, se pone gris y no se recupera. Se saca lo que se va a montar y el resto se queda cerrado y a temperatura de obrador.
El azúcar y la gelatina, para las tartas de encargo
Las figuras de azúcar son las que reconoce el cliente desde el mostrador —Papá Noel, el abeto, el muñeco de nieve— y las que se piden por teléfono. Aguantan de pie, que es lo que no hace una lámina, así que sirven para tarta alta.
**Se ponen lo más tarde posible.** El azúcar chupa humedad: sobre nata o sobre fruta se ablanda en un par de horas y una figura que se vence estropea la tarta entera. Sobre fondant o sobre chocolate aguanta el día sin problema.
Los surtidos salen mejor que las piezas sueltas cuando se hacen muchas tartas iguales pero no idénticas: cada una lleva otra figura y ninguna parece de molde.
Los complementos: bastones, cintas y remates
Es lo que rellena el hueco entre la figura y el borde, y lo que hace que una tarta se vea acabada en vez de con un adorno en medio. Bastones, ramas, estrellas y esferas: piezas pequeñas y baratas que se reparten por la superficie.
La regla de oro es no mezclar dorado y plateado en la misma tarta. Cada uno funciona; juntos parecen las sobras de dos cajas.
Las figuras de plástico, que el niño se queda
En la tarta de una casa con niños, la figura de plástico gana a la de azúcar por una razón que no tiene que ver con la repostería: se lava y se queda como juguete. Media fiesta se juega ahí.
Van pinchadas o apoyadas y se quitan antes de cortar, así que no hace falta que sean comestibles ni que aguanten la humedad. Lo que sí importa es la altura: una figura de pie sobre una tarta que va a viajar necesita caja alta, o llega tumbada.
Y el roscón va aparte, que es otra campaña y empieza cuando ésta acaba: eso está en su propia guía.
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